A propósito del tiempo
La Real Academia define "tiempo" en la vigésimasegunda edición de su diccionario con hasta 17 acepciones diferentes. Me quedo con la segunda, que dice:
2. m. Magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro. Su unidad en el Sistema Internacional es el segundo.
Es una definición sencilla y clara. Efectivamente, hace unos segundos (pasado) pensé en escribir esto, en este mismo segundo (presente) lo escribo y ya estoy en el segundo siguiente que era el futuro y ahora es presente. Qué lío. Intento capturar el futuro, ese segundo que viene, y cuando lo tengo ya es presente. También intento capturar el segundo que pasó, pero no hay manera. Lo recuerdo, sí, pero no lo puedo repetir. Se me ha escapado. Entonces atrapo el segundo actual, y cuando voy a paladearlo, a disfrutarlo, a sentirlo... se me fue. Ya estoy en otro segundo que era el futura pero ya es presente y pasa a pasado tan rápidamente que...
Cambio de unidad. Estoy en el minuto presente. Miro a mi alrededor. Escribo lentamente, disfrutándolo. Pienso en que durante este minuto, que es mi presente, me encuentro relajado, sin tensiones -rechazo las que me vienen a la mente- escribiendo para mi deleite y el de aquél que me lea, si es que consigo escribir algo que merezca la pena. Sigo en el minuto presente.
Ya no. Ese minuto es ya parte de mi pasado. No importa, tengo otro minuto -el presente- para disfutarlo entero y quiero pensar que tengo otro minuto, al menos, de futuro. ¿Qué hago? ¿Espero a que llegue el minuto de mi futuro o aprovecho éste?. El caso es que si lo aprovecho en seguida se convierte en pasado. En cambio, si miro un reloj con segundero y sigo con la mirada la manecilla... se me hace largo, sí. Es un minuto vivido, pero insulso, aunque quizá relajante. Miro cada salto del segundero y me concentro en él. Cuarenta segundos. Ya sólo quedan diez... ya forma parte de mi pasado. ¿Mereció la pena? Me pareció, sí, más largo y tampoco me aburrí. Pero ya estoy viviendo ese otro minuto que era mi futuro y ya es mi presente. Pronto será mi pasado. Otro minuto. ¡Qué rápido pasan!
He de cambiar de unidad de tiempo otra vez. Utilizaré ahora la hora. Espero tener, al menos, una hora de futuro. La empiezo ahora. Tengo toda una hora por delante -mi presente- hasta que sea mi pasado y ya no pueda hacer nada con la hora pasada. Pero algo falla, porque de esa hora hay una buena parte de futuro y como tal aún no ha llegado. Con el minuto pasaba igual, pero te dabas menos cuenta. También ocurre con el segundo, que sólo una parte infinitesimal es presente; lo demás es pasado o futuro. A ver si me aclaro. Vivo el presente que era futuro y ya es pasado en una sucesión de fracciones infinitesimales de la unidad de tiempo, el segundo por ejemplo, de tal forma que no puedo rectificar el pasado y no sé lo que ocurrirá en el futuro. Sí sé lo que pasó -más o menos- en el pasado inmediato y sospecho qué puede pasar en ese futuro separado del presente por una fracción infinitesimal de segundo. El problema está en que cuando lo sepa, cuando lo confirme, ya es pasado.
El tiempo, dice el diccionario, es una magnitud física. Que ni se ve -añado yo-, ni se toca, ni se huele, ni se oye, ni se degusta... ¿se siente? En cualquier caso, se mide. Y pasa, inexorablemente.
Estaba en la hora, pero me despisté con lucubraciones sin sentido. Mejor lo dejo. Creo que no volveré a intentar entender el tiempo, ni el pasado, ni el futuro. De momento, viviré el presente, que llega del futuro y ya es pasado. ¡Qué lío!
Don, 17.09.04 @ 05:36 PM CET [link] [No Comments]