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Palabras
a Ila, escritas por su nieto Jorge Rodríguez
Pardo de Donlebún y leída en
el funeral
por su nieta Beatriz Rodríguez Pardo de Donlebún
"Ila,
nuestra gran abuela, ya te echamos de menos.
Nosotros,
tus nietos, queremos decirte que no dejaremos de
contar contigo. En cada paso de nuestras vidas estarán
tus consejos, tus besos, tus cuentos, tu sonrisa,
tu aliento, tu fe y tu gran hacer.
Cómo
no echarte de menos. Sólo decirte que no te olvidaremos
y que siempre, siempre te querremos. Dale un beso
a Ilo e Ignacito, y un gran abrazo al Cartero.
Ya
te echamos de menos,
Tus
nietos."
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Palabras
de su hijo Miguelón, en la misa corpore in
sepulto, en nombre de todos sus hermanos
"Muchas
gracias a todos, en nombre de mis hermanos y en
el mío propio, por acompañarnos en estos momentos.
Mi
madre, Maricarmen, tía Maricarmen, Ila, mamá, ha
sido una mujer única, incomparable. Ha dedicado
su vida entera a sus trece hijos, renunciando a
la suya propia.
Desde
que me dió a luz a mí hasta que nació la pequeña,
Isabel, cuando estuvo a punto de irse, pero entonces
el cariño que nos tenía a todos se lo impidió, y
Dios no quiso, no vivió más que para su marido y
sus hijos.
A
papá lo lloraba todas las noches. Después, según
contó a una de mis hermanas, se acordaba de cada
uno de nosostros, de sus nueras, de sus yernos,
y de todos sus nietos. ¡No es de extrañar que, a
veces, tardara tanto en dormirse, con tantos como
somos...!
A
uno de mis hermanos le dijo, cuando ya veía cerca
su final. "¡Ah, si yo os contara...! Podría
escribir un libro."
Sí,
habría podido escribir un libro sobre la generosidad,
la entrega, la bondad, el amor, la fe, la abnegación...,
un libro con todo lo que ella ha sido toda su vida.
Ya
descansó, dejándonos su ejemplo. Ya está, como ella
quería, con su marido Nariso y su hijo Ignaciuco.
Dios
la habrá acogido en su seno, digo yo, porque, si
no la acoge a ella, ¿a quién podría acoger?
Mamá,
descansa ya. Y sé feliz, sé feliz eternamente."
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